Huesca (Aragón)
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Huesca provincia de Aragón (en aragonés Uesca) antigua Bolskan íbera, es una ciudad española capital de la provincia de Huesca, perteneciente a la comunidad autónoma de Aragón. Es sede de la Diócesis de Huesca y además capital de la comarca de la Hoya de Huesca a la que pertenece su municipio. Cuenta con 51.117 hab., con lo que es una de las capitales de provincia con menor población en España. En ella vive casi un cuarto de la población de la provincia.
Orografía
Huesca, ubicada en el centro de la Hoya de Huesca, una enorme depresión natural, destaca por su variada orografía, pues cuenta, no sólo con la depresión ya citada, si no con espacios elevados, al norte, destacando el final de las sierras pirenaicas. Mientras que, al sur, hallamos las estepas monegrinas.
Dominando su orografía, se encuentra el Monte Perdido con 3.355 metros de altura, siendo el macizo calcáreo más alto de Europa, con las Tres Sorores (Monte Perdido, Cilindro y Soum de Ramond ), de donde derivan los valles de Ordesa, Añisclo, Escuaín y Pineta, excavados respectivamente por los ríos Arazas, Bellos, Yaga y Cinca.
Clima
El clima de Huesca es continental con rasgos mediterráneos. Se caracteriza por las importantes diferencias térmicas anuales, esporádicos bancos de intensa niebla, nevadas ligeras y por el fuerte viento. Las precipitaciones son abundantes en los meses que comprenden de octubre hasta abril. Los meses de verano son los más secos, únicamente con alguna tormenta ocasional. Las temperaturas pueden, en verano ser altas, y pueden alcanzar hasta 35 °C.
Arquitectura
En Huesca se levantó la catedral de Jaca que se convirtió en uno de los primeros edificios románicos "plenos" de España que marcó una morfología arquitectónica y escultórica que se desarrollaría ampliamente por el Camino de Santiago y en el norte de la península a partir de finales del siglo XI y el XII.
Este románico jaqués, de arquitectura realizada con buena sillería y gran riqueza escultórica en capiteles, canecillos, metopas y tímpanos, convive en Aragón con numerosas manifestaciones del románico lombardo catalán, como Obarra, Sopeira, etc.
Capitel de la catedral románica de Jaca, Huesca, AragónTan intensa actividad no hace extrañar que la provincia de Huesca, en la Jacetania, Sobrarbe, Ribagorza, Hoya de Huesca y Somontano se edificaran cientos de pequeñas y grandes iglesias y monasterios románicos.
Este influjo recaló plenamente en las llamadas Cinco Villas, actualmente en el norte de la provincia de Zaragoza.
Por estas razones, están ligados a la grandeza románica hispana nombres de lugares de Aragón como Jaca, Loarre, San Juan de la Peña, Ágüero, Roda de Isábena, Obarra, Siresa, Uncastillo, Sos del Rey Católico y un largo etcétera.
La altísima calidad arquitectónica, escultórica y pictórica del románico aragonés (no hay que perder de vista que uno de los dos principales ramales del Camino de Santiago proveniente de Francia cruzaba los Pirineos por Somport y atravesaba Jaca en dirección al oeste) se combina maravillosamente con tan bellos paisajes montañosos del prepirineo.
Gastronomía
La gastronomía oscense está determinada por sus frías temperaturas provenientes de las cumbres pirenaicas, lo que revierte en guisos de gran poder nutricional y calórico, abundando las carnes, las legumbres, los embutidos, los quesos y una repostería variada.
Ricas sopas para entrar en calor: de ajo, las royas, que llevan pimientos, las canas que se hacen con leche, o la de paloma y trufas especialidad del valle de Ansó. También las migas del pastor y un plato tradicional que se llama farinetas, que sustituye el pan por harina.
Del río la trucha, muy consumida en toda la región, a la plancha, o en diversas preparaciones más elaboradas. El bacalao es preparado en muy diversas formas, destacando el ajoarriero, o a la baturra, con patatas y huevos cocidos, y los sugerentes buñuelos de bacalao.
De la huerta la escarola, los pimientos del pico, los espárragos, la borraja y el cardo, Legumbres como las alubias redondas célebres como “boliches” (de Embún o Biescas), el potaje de legumbres llamado “Recao de Binéfar o las lentejas al estilo de Ordesa. Trufas, setas y hongos en la época de otoño, de increíble aroma y sabor.
El cordero es el más popular de los productos cárnicos. Se elabora asado, o con arroz y patatas, en guiso de perdiz. A tener en cuenta las lechecillas (mollejas) y las populares chiretas (embuchado hecho con menudos de cordero y arroz). De carne de vaca hay que considerar el inefable estofado de ternera con tomillo, la lengua de ternera a la oscense. Del cerdo se logran sublimes embutidos. De la granja avícola sobresalen: la gallina asada de Casbas , la oca (auco) rellena y asada sin dejar de lado al pollo al chilindrón y el capón de Navidad. De caza, destacar al conejo borracho que se guisa con brandy y azúcar, o elaborado con pimientos, con arroz y con caracoles; el corzo se guisa estofado en vino y con la cabra y el sarrio se hace una riquísima cecina.
Buenos quesos de montaña: de vaca de Benasque y de oveja el exquisito queso de Ansó. Excelentes frutas de la huerta y ricas frutas del bosque: frambuesas, avellanas y fresas.
Variada repostería: tortas y empanadicos de Ayerbe, tortas de anís de Biscarrués, tortas de aceite y chicharrones, farinosos del Monzón, bizcocho Biarritz de Barbastro, coc de Fraga, castañas de mazapán y colinetas. También las natillas, el arroz con leche, los crespillos, o el pan de higos completan un catálogo interminable de golosas especialidades. Muy buenos vinos del Somontano para acompañar las profusas ofertas culinarias oscenses.
Fiestas
En primer lugar, hay que recordar que la inaccesibilidad de la geografía altoaragonesa ha permitido la conservación de numerosas tradiciones que en otros lugares ya han desaparecido. Carnavales ancestrales, (Bielsa o San Juan de Plan), representaciones de índole histórica como La Morisma de Aínsa, pastoradas o la propia Mogiganga en el Ribagorza, cantos de albadas y, sobre todo, el dance, muy extendido en toda la provincia, desde Huesca a los Monegros o Sobrarbe y Serrablo. Sin embargo aquí haremos referencia a las dos grandes fiestas patronales: la de Huesca capital y la de Jaca, y en esta última también su famoso desfile de la Victoria.
En la ciudad de Huesca, la fecha del 10 de agosto es sinónimo de explosión festiva: recuerda a su patrón San Lorenzo. La población entera rebosa las calles de colores blanco y verde. Allí se junta la tradición laurentina con los últimos espectáculos musicales. Actuaciones para los más pequeños conviven día a día -estas fiestas patronales se prolongan desde el 9 al 15 de agosto- con actos para todos los gustos y edades. Rock, jazz, zarzuela, comedia y salsa, ocupan las horas más avanzadas de la noche, mientras que para los madrugadores el teatro infantil alterna y compite con las actuaciones de los Danzantes, las cabalgatas, ofrenda de frutos y actividades para la tercera edad. Todo ello sin olvidar las vaquillas y, especialmente, la Feria Taurina, considerada por muchos como la mejor de Aragón y a las que los peñistas acuden acompañados de sus respectivas charangas festivas. Es una semana en la que la ciudad se maquilla y enmascara, resultando desconocida hasta para sus habitantes.
Por otra parte, las fiestas populares jacetanas, expresión de religiosidad y rememoración activa de épocas y gestas pasadas, forman parte de la cultura de un pueblo que ha sabido conservar sus tradiciones a través de los tiempos y los cambios de costumbre. En Jaca, el día 25 de junio, tras la fiesta de San Juan, se conmemora el antiguo martirio de Santa Orosia, su patrona. Según la tradición, que se remontaría hasta el siglo VIII, la santa -una noble checoslovaca que venía a Jaca después de haberse casado por poderes con don Fortún Garcés, príncipe de Aragón- murió víctima de sus torturadores moros que quisieron obligarle a renunciar a la fe de Jesucristo. A un pastor que encontró el cuerpo de la mártir se le apareció un ángel encomendándole que colocara la cabeza en la localidad de Yebra de Basa y el cuerpo en Jaca.
En la romería de Santa Orosia se congregan cientos de romeros en la iglesia de Yebra y acompañan al relicario que contiene la cabeza de la Santa. A las seis de la mañana se inicia la marcha, precedidos por el abanderado que sujeta un mástil de casi 10 metros con el estandarte de la parroquia. Durante el recorrido se efectúan diversas paradas en lugares que reciben los nombres de escoronillas, arrodillas, Cruz gualda, cuevas, San Cornelio, chorro, San Blas, Santa Bárbara, etc. Al llegar a la fuente que señala el premio concedido por el ángel pastor, los danzantes inician el baile y entrechocan con violencia sus bastones a la vez que componen diversas figuras. Ocho son los danzantes, más el mayoral y el rabadán. Visten calzón corto, blusa y alpargatas.
En la cabeza llevan un sombrero lleno de cintas y flores y un espejo redondo. Pertenecer al grupo de danzantes es un honor que se transmite de padres a hijos entre los naturales de Yebra de Basa.
Otra festividad en Jaca es la que tiene lugar el primer viernes de mayo en conmemoración de la batalla que ganara el conde Aznar contra los moros. Se celebra en el Santuario de Nuestra Señora de la Victoria, cerca de la confluencia de los ríos Gas y Aragón. Según la leyenda, una vez sitiada la ciudad, los jaqueses decidieron salir para tratar de romper el cerco. Sin embargo, fallido el intento quedaron en una situación difícil de la que seguramente no habrían podido salir a no ser por el valor de sus mujeres. éstas se peinaron alto tocado a modo de morrión y vistieron camisas blancas para aparentar ser tropas de refuerzo. Su carga provocó la huida y derrota de los sitiadores. La fiesta del Desfile de la Victoria consiste en una romería muy vistosa en la que, precisamente, desfila un cortejo de mozos vestidos de labradores y artesanos, con mosquetón y sombrero de flores en similitud a las tropas cristianas.









